La historia de uno de los mejores embutidos de Andalucía
Puede que suene raro, pero la historia de los embutidos artesanales de Santa Quiteria empieza como un servicio de carnicero a domicilio. El tatarabuelo Molina iba a las casas de la gente del pueblo, que criaba sus propios cerdos y ahí mismo hacía la matanza y empezaba la preparación de los embutidos.

El oficio iba pasando de padre a hijo y evolucionando hasta convertirse en el negocio familiar de carnicería y elaboración de embutidos artesanales que existe hoy.
Fue Rafael Molina (padre) quien modernizó la empresa y, junto a su hermano Ramón, crearon la carnicería actual, con mayor venta de embutidos y otros elaborados y un despacho permanente.
En esos años, incluso tenían matadero en el pueblo y así había un control total desde la crianza ganadera hasta la venta del producto final.

El gerente actual, Rafael Molina hijo, sigue elaborando de forma artesanal, cocinando a la leña, todos sus embutidos según la receta secreta de la familia.
Gracias a seguir al pie de la letra estas recetas tradicionales los embutidos artesanales Santa Quiteria tienen un sabor especial que hace viajar en el tiempo a quien lo prueba.
Ese sabor que cuando lo pruebas te traslada al pueblo, a la comida de nuestras abuelas y a esas matanzas y olores que sólo puedes disfrutar en la casa de los abuelos cuando eras pequeño.
Es una vuelta a la infancia, a disfrutar de volver a ser un niño, en casa, con los padres, los abuelos y toda la familia.

Al principio, los clientes compraban menos embutido elaborado ya que preferían llevarse la carne y hacer el embutido en casa. Era muy típico que, al llegar el otoño, las familias se unieran en torno a unos días de matanza.
Con el paso de los años esto ha cambiado y ha crecido la demanda de embutido ya que saben que se hace como la matanza de toda la vida. Mantener esta tradición ha sido el objetivo de la familia desde hace generaciones.

Si quieres probar estos deliciosos embutidos aquí tienes una selección ideal para empezar:

